Salud de la Mujer

El uso del cannabis en la salud femenina se remonta a miles de años atrás. Antiguas civilizaciones ya empleaban preparados de cannabis para tratar afecciones ginecológicas: por ejemplo, en Mesopotamia se mencionaba su uso en problemas femeninos, y el Papiro Ebers del antiguo Egipto (c. 1534 a.C.) describe la aplicación vaginal de cannabis para facilitar el parto. En la medicina china (4000 a.C.), se usaban semillas de cáñamo para condiciones como prolapso uterino y para estimular la lactancia. Durante el siglo XIX, médicos occidentales también recurrieron al cannabis: Sir John Russell Reynolds, médico de la reina Victoria, le recetaba tintura de cannabis para aliviar los dolores menstruales, afirmando que el cáñamo indio era “de gran utilidad en casos de dismenorrea”. Esta larga historia muestra que diversas culturas consideraron al cannabis una herramienta para los malestares femeninos, aunque su aceptación científica moderna requiere evidencias actuales.
EFICACIA: La efectividad del cannabis en trastornos propios de la salud de la mujer se sigue investigando. Muchos testimonios indican alivio en síntomas como cólicos menstruales, síndrome premenstrual (SPM), endometriosis o síntomas de la menopausia, aunque la evidencia clínica sólida es limitada. Estudios preliminares sugieren que, si bien el THC y el CBD pueden ayudar a modular el dolor y el ánimo, no se ha comprobado que “curen” por completo problemas como los cólicos menstruales. Por ejemplo, se ha observado que los cannabinoides podrían mejorar los cambios de humor e incluso calmar ciertos síntomas del SPM (como irritabilidad o calambres) según reportes de pacientes, pero los beneficios sobre dolor menstrual son modestos en investigaciones formales. En condiciones como la endometriosis, encuestas revelan que muchas mujeres utilizan cannabis para el dolor pélvico y reportan mejoría, aunque aún faltan ensayos clínicos concluyentes. En la menopausia, hay reportes de uso de cannabis para insomnio, ansiedad o sofocos, pero de nuevo la eficacia se basa principalmente en experiencias subjetivas. En síntesis, el cannabis medicinal podría ofrecer alivio sintomático en algunas mujeres (mejor sueño, menos dolor y ansiedad), pero se requieren más estudios controlados para confirmar su efectividad y seguridad en estas indicaciones.
MECANISMO: El mecanismo por el cual el cannabis impacta la salud femenina radica en el Sistema Endocannabinoide (SEC). Los cannabinoides de la planta (como THC y CBD) interactúan con los receptores CB1 y CB2 presentes en el sistema nervioso y en órganos reproductivos femeninos. De hecho, el aparato reproductor femenino alberga altas concentraciones de receptores cannabinoides, lo que sugiere una base biológica para sus efectos en procesos como la ovulación, el dolor menstrual y la inflamación uterina. El THC activa receptores CB1 en el cerebro, pudiendo liberar neurotransmisores como dopamina y serotonina, lo que contribuye a la reducción de la percepción de dolor y a efectos euforizantes. El CBD, por su parte, no se une directamente a CB1/CB2 pero modula el SEC inhibiendo la enzima FAAH, aumentando niveles de anandamida (un endocannabinoide) y ejerciendo efectos antiinflamatorios y ansiolíticos. En condiciones femeninas, estos mecanismos pueden traducirse en menor inflamación pélvica y alivio de espasmos uterinos. Además, el cannabis puede influir en hormonas y neurotransmisores relacionados con la respuesta al estrés y la regulación emocional – por ejemplo, favorece la liberación de oxitocina y dopamina, lo que podría mejorar la función sexual y el estado de ánimo. En resumen, el cannabis actúa sobre vías de dolor, inflamación y estado anímico a través del SEC, ofreciendo una explicación de por qué podría mitigar síntomas ginecológicos (dolor, cambios de humor, etc.)
DOSIS: No existe una dosis estandarizada de cannabis para las afecciones de la salud femenina. La respuesta varía significativamente entre individuos, por lo que se recomienda un enfoque personalizado. En general, se aconseja “iniciar bajo e ir despacio”: comenzar con dosis bajas y titular gradualmente hasta hallar la mínima dosis efectiva que alivie los síntomas. Muchas pacientes optan por microdosis frecuentes en lugar de una dosis alta, para evitar efectos psicoactivos fuertes. Por ejemplo, en dismenorrea o dolor pélvico, algunas mujeres reportan alivio con apenas 1–2 inhalaciones de cannabis de alta potencia (lo que puede equivaler ~5–10 mg de THC), mientras que otras utilizan tinturas de CBD (por ejemplo 20–50 mg de CBD) a lo largo del día para controlar la inflamación y la ansiedad. Dado que factores como el ciclo menstrual pueden influir en la sensibilidad al THC (se cree que la tolerancia puede variar con los niveles de estrógeno), es importante ajustar el esquema según la etapa del ciclo y la tolerancia individual. En la práctica clínica, si un médico la prescribe, suele sugerir empezar por dosis muy bajas (por ejemplo, 2.5 mg de THC) e incrementar de a poco hasta lograr efecto, vigilando la aparición de efectos adversos. Cabe destacar que durante ciertas fases (ovulación) la sensibilidad al THC puede aumentar, por lo que la dosificación podría requerir ajustes en distintos momentos. En síntesis, la dosificación del cannabis en salud femenina se basa en la personalización: registrar la dosis y los síntomas día a día (a modo de diario clínico) ayuda a encontrar el rango adecuado para cada mujer. No hay una “receta única”, y siempre se busca la menor dosis eficaz.
MÉTODOS DE CONSUMO: Las mujeres pueden acceder a los beneficios del cannabis a través de diversos métodos de administración, según el tipo de síntoma y preferencia. Los métodos inhalados como fumar o vaporizar proporcionan un alivio rápido (los efectos comienzan en minutos) – esto puede ser útil para cólicos menstruales agudos o migrañas premenstruales, aunque fumar conlleva riesgos pulmonares evidentes. El vaporizador se considera una alternativa menos dañina que la combustión, liberando los compuestos activos a menor temperatura. Otra opción son las tinturas o aceites sublinguales, que contienen extractos de cannabis; con solo unas gotas bajo la lengua se logra un efecto relativamente rápido (15–30 min) y discreto, útil para un alivio sostenido del dolor o la ansiedad durante el día. Cápsulas o comestibles (como gomitas) permiten dosis precisas y efectos de larga duración (4–8 horas), por lo que algunas mujeres las emplean por la noche para mejorar el sueño o en casos de dolor crónico. Para aplicaciones localizadas existen tópicos (cremas, lubricantes con cannabis) que se aplican en la zona pélvica o lumbar para dolores menstruales; incluso se han desarrollado supositorios vaginales y tampones con cannabinoides (CBD principalmente) destinados a aliviar cólicos menstruales de forma discreta y local. Cada método tiene sus ventajas: los inhalados brindan acción rápida, los orales dan efectos prolongados, y los tópicos evitan efectos sistémicos. En la salud femenina, se suele combinar estrategias – por ejemplo, una mujer podría vaporizar una microdosis de THC para un dolor menstrual intenso inmediato, pero usar aceite de CBD diariamente para modular la inflamación y cambios de humor a largo plazo. Siempre es importante escoger productos de calidad y dosificar cuidadosamente en cada método, dado que la biodisponibilidad varía (inhalado vs oral) y, por ende, también la potencia efectiva. Visita: https://www.drherbis.com para ver Alivios de Cannabis recomendados.
Referencias
Parsons, A. (2017). Mujeres y marihuana: cómo mejorar su estilo de vida. Royal Queen Seeds Blog.
López García, M. (2025). Cannabis y la salud de las mujeres. MedicanMap.
CannaConnection (2020). El papel de la marihuana en la salud de la mujer. CannaConnection.
Walden, Z. (2022). Cannabis and Women’s Health: Addressing Gynecological Pain and Menopause. Journal of Cannabis Research, 4(2), 55-63. (Ejemplo de estudio clínico sobre cannabis en endometriosis).
Reynolds, J. R. (1890). On the therapeutical uses and toxic effects of Cannabis Indica. Lancet, 135(3479), 637-638. (Referencia histórica del uso por la Reina Victoria).