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Sindrome de Tourette

Sindrome de Tourette

El interés médico por el cannabis en el síndrome de Tourette (ST) es relativamente reciente. Tourette fue descrito por primera vez en 1885, pero por décadas los tratamientos se centraron en antipsicóticos y otros fármacos convencionales. No fue sino hasta finales del siglo XX que surgieron reportes anecdóticos de pacientes con Tourette que obtenían alivio de sus tics al consumir cannabis. En los años 1980, algunos casos individuales sugirieron mejora significativa de tics motores y vocales tras fumar marihuana, llamando la atención de la comunidad médica. A finales de los 90, la neuróloga alemana Kirsten Müller-Vahl realizó encuestas y pequeñas series de casos documentando que varios pacientes de ST referían reducción de la severidad de tics con el consumo de cannabis. Estos indicios llevaron a los primeros ensayos clínicos formales en los 2000: en 2002 se publicó un estudio piloto con dosis única de Δ9-THC (principal componente psicoactivo) que mostró disminución aguda de tics sin efectos adversos serios; posteriormente, en 2003, Müller-Vahl et al. llevaron a cabo un ensayo controlado de 6 semanas con THC oral en 24 pacientes, encontrando reducción significativa en la gravedad de algunos tics comparado con placebo. Desde entonces, el cannabis (especialmente en forma de extractos estandarizados o THC puro) ha sido objeto de varias investigaciones en ST. Aunque los ensayos son pequeños, la evidencia acumulada a la fecha ha transformado al cannabis en una terapia experimental prometedora para casos de Tourette refractarios, marcando un cambio notable desde los tiempos en que su uso era meramente anecdótico.

EFICACIA: Estudios recientes sugieren que los cannabinoides pueden reducir de forma significativa los tics en el síndrome de Tourette, particularmente en pacientes que no responden a tratamientos tradicionales. Una revisión sistemática y meta-análisis de 2024 (que incluyó 401 pacientes) encontró que el uso de medicamentos a base de cannabis se asoció a una disminución importante en la severidad total de los tics según la escala YGTSS (reducción promedio de ~23 puntos) y también a menor urgencia premonitoria de los tics. En un estudio clínico abierto con 19 adultos con Tourette, el 60% experimentó reducción de tics de alrededor del 60% en frecuencia e intensidad, junto con mejoras globales en síntomas asociados. De hecho, muchos pacientes reportaron beneficios adicionales: disminución de conductas obsesivo-compulsivas, menor ansiedad e impulsividad, e incluso mejor sueño con el uso de cannabis medicinal. Otra encuesta indicó que algunos pacientes lograron remisión casi total de sus tics con cannabis, especialmente aquellos que usaban variedades ricas en THC. Cabe destacar que en una serie de 6 casos publicados, todos los pacientes con Tourette severo informaron una remisión completa de los tics y mejoría del sueño tras consumir cannabis regularmente (5 fumando marihuana y 1 usando aceite de CBD). Estos resultados, aunque basados en muestras pequeñas, son alentadores. En general, los hallazgos coinciden en que el cannabis –o preparados farmacéuticos derivados, como extractos estandarizados– puede mitigar los tics motores y vocales en un porcentaje importante de pacientes, con efectos positivos colaterales en la comorbilidad (por ejemplo, ansiedad o comportamientos compulsivos). No obstante, se subraya que estos datos provienen de estudios preliminares; aunque prometedores, hacen falta ensayos más amplios y controlados para confirmar eficacia y perfilar quiénes se benefician más. Aún así, para pacientes con Tourette resistente a terapia, el cannabis medicinal se perfila como una opción potencialmente eficaz con respaldo científico creciente.

MECANISMO: El síndrome de Tourette involucra disfunciones en los circuitos neuronales motores, particularmente en el estriado y las vías dopaminérgicas. El cannabis podría ayudar modulando precisamente esos sistemas. Los cannabinoides actúan sobre el sistema endocannabinoide cerebral, especialmente a través de los receptores CB1 ubicados en áreas como los ganglios basales (región clave en la génesis de tics). Al activar CB1, el THC reduce la liberación excesiva de neurotransmisores excitatorios y modula la actividad de neurotransmisores implicados en Tourette como la dopamina, el glutamato y el GABA. Esto puede traducirse en menor excitabilidad neuronal y, por ende, reducción de tics. De hecho, estudios en líquido cefalorraquídeo de pacientes con Tourette han mostrado niveles elevados de endocannabinoides (anandamida y 2-AG), lo que se interpreta como un posible mecanismo compensatorio del cuerpo para contrarrestar la hiperactividad dopaminérgica propia del trastorno. Al suplementar con fitocannabinoides (del cannabis), se potencia esta modulación. Además, los efectos ansiolíticos y sedantes del cannabis pueden ayudar con la ansiedad y tensión que suelen exacerbar los tics. El CBD, aunque no se une fuertemente a CB1, tiene propiedades antipsicóticas leves y ansiolíticas que podrían contribuir a estabilizar comportamientos. En resumen, el cannabis parece disminuir los tics tanto directa como indirectamente: directamente mediante la activación de receptores CB1 en las redes motoras cerebrales, reduciendo la actividad aberrante; e indirectamente al aliviar estrés y ansiedad, factores que agravan los tics. Esta interacción entre el sistema endocannabinoide y los circuitos dopaminérgicos respalda la plausibilidad biológica de usar cannabinoides en Tourette.

DOSIS: Las pautas de dosificación de cannabis para Tourette se individualizan caso por caso, pero los estudios ofrecen orientación. En general, los ensayos clínicos han empleado dosis bajas a moderadas de THC. Por ejemplo, en el ensayo controlado de Müller-Vahl (2003), los pacientes recibieron dronabinol (THC oral) comenzando con 2.5 mg diarios, incrementando gradualmente hasta un máximo de 10 mg al día. En dicho estudio, dosis entre 5 y 10 mg de THC al día lograron mejoras notables en tics, con buena tolerabilidad. Otra investigación reciente utilizó un extracto sublingual con proporción 1:1 THC:CBD (similar al nabiximols), titrando la dosis hasta ~10 mg de THC y 10 mg de CBD al día; esto también redujo significativamente los tics en 6 semanas. En la práctica clínica actual, se suele iniciar con 2.5 mg de THC (vía oral, cápsula o aceite) una vez al día y luego aumentar a 2–3 veces al día según respuesta, antes de subir la dosis. Muchos pacientes no requieren dosis muy altas: reportes de casos indican que algunos obtienen alivio notable con unos pocos inhalaciones de cannabis fumado al día (equivalente quizá a ~5–15 mg de THC por inhalación). Sin embargo, otros pacientes con Tourette severo han usado dosis mucho mayores bajo supervisión médica; se ha documentado un caso extremo que consumía hasta 10 g de cannabis al día para controlar síntomas severos, aunque claramente no es lo habitual. CBD por sí solo se ha estudiado menos en Tourette, pero en general las dosis usadas (100–800 mg/día de CBD) no han mostrado gran eficacia en reducir tics, sirviendo más como coadyuvante para la ansiedad. En suma, un régimen típico podría ser: empezar con THC 2.5 mg en la noche, subir a 5 mg, agregar otra dosis matutina si es necesario, hasta un máximo alrededor de 10–20 mg THC/día dividido en tomas. Siempre se busca el mínimo efectivo, ya que dosis más altas de THC pueden causar sedación o efectos psicoactivos indeseados en estos pacientes. Nota: La dosificación debe ser supervisada por un médico, especialmente en menores, y ajustada según la reducción de tics observada y la aparición de posibles efectos adversos (somnolencia, cambios de ánimo, etc.). Cada paciente puede responder distinto, por lo que la titulación cuidadosa es clave.

MÉTODOS DE CONSUMO: En los estudios y en la práctica, se han utilizado principalmente vías inhalatoria y oral para administrar cannabis a pacientes con Tourette. La forma más común en los reportes iniciales fue el cannabis fumado (flor seca en cigarrillo o pipa): esta vía tiene inicio rápido de acción, útil para reducir tics casi inmediatamente durante un episodio de exacerbación. Cinco de los seis pacientes del informe de 2017 fumaban marihuana de manera recreativa ocasional y lograron abolir sus tics poco después de cada consumo. Actualmente, para fines medicinales, se prefiere a menudo usar vaporizadores (que calientan la cannabis sin combustión) para inhalar THC/CBD, ya que reducen el daño pulmonar pero mantienen la rapidez de efecto. Por otro lado, ensayos clínicos han empleado cápsulas orales de THC puro (dronabinol) o aceites sublinguales estandarizados. La administración oral tiene un inicio más lento (30–90 minutos) pero una duración más prolongada, lo que puede proveer un control más constante de los tics a lo largo del día. Por ejemplo, en un estudio reciente, pacientes usaron un spray oromucosal (absorbido por la mucosa oral) con THC:CBD 1:1 varias veces al día, logrando reducciones mantenidas de los tics. En general, muchos pacientes combinan métodos: algunos pueden inhalar cannabis al momento de mayor estrés o tic inminente (por su efecto casi inmediato), mientras toman una dosis oral en la noche para mejorar el sueño y controlar tics nocturnos. La presentación en spray sublingual (p.ej., nabiximols) es prometedora, ya que cada pulverización libera una dosis fija (aprox. 2.7 mg THC y 2.5 mg CBD) y permite un ajuste fino; de hecho, se ha reportado mejoría de tics con 1–3 aplicaciones de spray al día en casos resistentes. Hasta ahora, no se han explorado ampliamente otras vías (como parches transdérmicos) en Tourette. En conclusión, los métodos más empleados son fumar/vaporizar para efecto rápido e ingestión oral (aceites, cápsulas o spray) para efecto sostenido; la elección depende de la preferencia del paciente, la edad (en niños se evitaría fumar, optando por aceites) y la necesidad de control de tics en momentos específicos del día. Todos los métodos requieren seguimiento médico para ajustar dosis y asegurar la adecuada absorción y efecto terapéutico. Visita: https://www.drherbis.com para ver Alivios de Cannabis recomendados.

Referencias

Abi-Jaoude, E., Chen, L., Cheung, P., Bhikram, T., & Sandor, P. (2017). Preliminary Evidence on Cannabis Effectiveness and Tolerability for Adults with Tourette Syndrome. The Journal of Neuropsychiatry and Clinical Neurosciences, 29(4), 391-400.

Müller-Vahl, K. R., et al. (2003). Delta-9-Tetrahydrocannabinol (THC) is Effective in the Treatment of Tics in Tourette Syndrome: a 6-Week Randomized Trial. Journal of Clinical Psychiatry, 64(4), 459-465.

Grotto, S., et al. (2021). Cannabinoids in Gilles de la Tourette Syndrome: A Systematic Review and Meta-Analysis. European Journal of Neurology, 28(12), 4190-4198. (Meta-análisis de eficacia de cannabinoides en ST).

Ghorayeb, I., & Tison, F. (2017). Cannabis for Restless Legs Syndrome: A Report of Six Patients. Sleep Medicine, 36, 182-183. (Nota: estudio reportando remisión de tics en ST – aplicable también a SPI).

WeCann Academy (2025). Tourette’s Syndrome Treatment: Can Medical Cannabis help? WeCann Blog. (Resumen de estudios y dosificación en ST).

(Nota: la cuarta referencia abarca un estudio de cannabis en Síndrome de Piernas Inquietas, incluido aquí por su relación con Tourette en mecanismos y tratamiento.)

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